Con miras a alcanzar un desarrollo homogéneo en todo el país, el Ejecutivo tiene previsto potenciar diversos sectores para convertirlos en un motor de progreso. Una de esas áreas es la pesca artesanal, cuya proyección al 2017 contempla la construcción o la remodelación de ocho desembarcaderos a lo largo del litoral, además de otras medidas que favorecerán a cerca de 50,000 familias que se dedican a esta actividad.

La idea es que estos centros de pesca superen la escasez de condiciones básicas para garantizar la calidad y la salubridad del producto, de manera tal que las naves artesanales acoderarán en muelles, los pescadores limpiarán las especies con agua de calidad, habrá cámaras frigoríficas con capacidad para almacenar la pesca, y, además, se favorecerá a los trabajadores con el Seguro Obligatorio de Pesca Artesanal (SOPA) con el fin de mejorar su calidad de vida.

Para lograr ese objetivo, el Ejecutivo ha iniciado una serie de inspecciones y ha abierto un proceso de diálogo con los pescadores artesanales con el propósito de motivarlos a acceder a la formalización de su actividad diaria. Según el Ministerio de la Producción, se calcula que en Tumbes, Piura y Lambayeque se concentra el más alto índice de informalidad, con el 70%; mientras que la situación es diferente en el sur, donde el 80% se encuentra formalizado.

Nuestro país siempre se ha caracterizado por ser una potencia pesquera, y estas acciones reforzarán esa condición. De hecho, algunos logros recientes en el campo ictiológico lo ubican en el primer lugar como abastecedor de harina de pescado en el mundo y como el primero en el globo en la captura de pota.

Además, hablar de la pesquería en el Perú es abordar una de las actividades de extracción con mayores recursos naturales, tanto para consumo interno como externo. Su explotación requiere de condiciones técnicas para hacerla sustentable, y con miras a mejorar la lucha contra la ilegalidad, se han dispuesto medidas para potenciar la zona de protección de pesca artesanal, que va de la milla cero a la 5, así como la modificación que permite al sector industrial capturar anchoveta entre las millas 5 y 10.

Del mismo modo, el Gobierno combatirá la piratería del mar para brindar protección a los trabajadores mediante operativos multisectoriales coordinados con los ministerios de Defensa y del Interior, y con respaldo de la tecnología para fortalecer la seguridad durante las faenas diarias.

No podemos soslayar que el Perú es una gran potencia pesquera porque nuestro volumen de desembarques es el segundo en el mundo, solo superado por la pesca de China. Otro indicador de esa riqueza generada por la corriente de Humboldt es que más del 90% de las capturas de la flota peruana se realiza en nuestro mar territorial, mientras que la pesca de flotas como las asiáticas o europeas se lleva a cabo fuera de sus mares.

Con el camino trazado, solo resta avanzar para que la pesca peruana mantenga su sitial e incluso supere a otros países en la explotación racional y controlada de un recurso de importancia.

El Ejecutivo ha iniciado una serie de inspecciones y ha abierto un proceso de diálogo con los pescadores artesanales, con el propósito de motivarlos a acceder a la formalización de su actividad diaria.