El verano costero es sinónimo de ceviche. Es la época del año donde más se consume este tradicional potaje, pero alguna vez nos hemos preguntado si esa fiesta de sabor marino durará para siempre.

En Rumbos, nos preocupa la explotación desmedida de los recursos del Pacífico, por eso volvemos a compartir este texto de Christel Scheske –mitad alemana, mitad indonesa-, colaboradora de Conservamos por Naturaleza de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, en el que recomienda seis políticas que deberíamos seguir si queremos conservar nuestras especies marinas y el ceviche en nuestra mesa. Leámoslo y reflexionemos.

Llegué a Lima a finales de 2012, el momento ideal para disfrutar de la capital en pleno inicio del verano. Inmediatamente me hice adicta al helado de maracuyá, a los mangos y a las limonadas heladas. Luego conocí al mayor peligro de todos: el ceviche. Está en todas partes y su frescura ha puesto en riesgo más de una vez mi decisión de ser vegetariana. Cuando le digo a la gente que no como ni carne ni pescado, todos me miran preocupados y, casi como un mandato, me dicen: “pero en Perú tienes que comer ceviche“.

Soy vegetariana por razones éticas y por temas de sostenibilidad, por ello decidí informarme mejor sobre la situación de las pesquerías peruanas para  ver si era posible consumir pescado de manera sostenible. Como sabía poco sobre las pesquería peruana decidí hablar con Santiago de la Puente, investigador en el Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y una especie de enciclopedia en el tema. Nos reunimos en un café durante dos horas y Santiago me habló de este complejo rompecabezas que es el sector pesquero peruano. Mi primer objetivo era entender mejor las pesquerías peruanas y el segundo, saber cómo nosotros, los consumidores, podemos hacer la diferencia.